Cuando hablo con gente de la restauración la mayoría me comentan que ellos tienen el pan en un lugar de importancia alta dentro de su trabajo, pero después cuando voy a los restaurantes me doy cuenta de que el pan aún esta en un segundo lugar.
Cuando un pan esta bien presentado, en el momento optimo de ser consumido y sobretodo en acorde del plato que comemos ya no es un acompañamiento ya forma parte del plato, porque su textura, su aroma y su sabor potencian muy agradablemente el plato que estamos degustando.

¿Porque no nos proponemos cuando vamos a preparar un plato de pensar que pan sería el adecuado y cómo lo presentaríamos en nuestra mesa?

Seguro que nuestros comensales nos lo agradeceran.

Textos: Pere Fàbrega

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